10/11/09

Hoy me toca hablar de Roma y su libertinaje y sexualidad.
Existe el tópico de creer a la , moralista y conservadora, sociedad romana, como el paraíso de la no represión, como un espacio totalmente libre de la censura sexual y corporal. Se piensa, como nos muestran muchas producciones del cine de hoy, que fue el cristianismo el elemento impulsor de la censura, los prejuicios y la abstinencia.
Suetonio en sus historias de la depravación de tiberio o Calígula, los excesos de Helogábalo, ahí encuentran cobijo y de ahí parten todas las leyendas culturales acerca de la depravación de los romanos.
Pero lo que también es cierto, es que existían personajes libertinos, golfos y pendencieros en cuyas acciones, podemos observar a modo de espejo los tabúes de la sociedad latina. El buen libertino hacía el amor de día, un privilegio propio de los recien casados que lo practicaban al día siguiente de la boda, el libertino, también copulaba con la luz de las velas mientras que el romano medio tenía que conformarse con ver a su amante con los rayos de luz de la luna, y por último lo hacía con su pareja dejando a esta totalmente desnuda, cosa rarísima, ya que incluso las prostitutas conservaban su sostén en las pinturas de los burdeles, que como en Pompeya, hoy se nos han conservado.
Las caricias/tocamientos de un libertino se realizaban siempre con la mano izquierda, y entre otras perversiones que rompían todos los tabúes establecidos, y atribuidas a los grandes tiranos (¿quizás por ello?) eran el incesto, el adulterio de las casadas, y sobre todo desflorar vírgenes de buena cuna (Ojo, estamos en la Roma clásica y no en el medievo).
Como vemos el mundo romano real, se aleja del jardín de excesos con el que hoy soñamos, y que tiene más que ver con las pasiones idealizadas en él del Renacimiento y la Ilustración que con otras cosas.
Por otra parte en la cama la mujer quien debía servir al hombre, haciendo digamos...todo el trabajo. Es decir es una sociedad machista y el amor también lo es. Los insultos fálicos son comunes, joder, sablear etc, son afirmaciones conocidas en la poesía romana de Catulo u Ovidio. Pero no está mal vista la homosexualidad, nadie se plantea ningún problema moral al respecto. De hecho, el pecado menor que era tener un amante niño, es decir la pederastia, casi exclusivamente homosexual, se consideraba un contrapunto a la violenta y esclavizante pasión que según los romanos, las mujeres provocaban.
Como válvula de escape a una sociedad tan rígida, los esclavos o la masturbación no eran mal vistas, cualquiera podía usar un esclavo con fines sexuales del modo y las veces que uno desease y era para una sociedad tan patriarcal una manera de librarse de la propia esclavitud pasional.
El número de aventuras amorosas era un buen indicativo de virilidad, por eso
Mesalina en un momento dado hace lo mismo que un hombre, copia sus privilegios. Pero en estas aventuras se rechaza el amor cortés, es algo más natural, que suele darse en compañía de vino y comida. El enamoramiento enloquecido estaba mal visto, era un deshonor, una debilidad que llegaba a ser parodiado.
El objeto amado sublime e inalcanzable, les parecía una tontería ya que la suya es dentro de una serie de contra dicciones un mundo con una marco de pragmática estabilidad social, con una fuerte superposición del hombre en las relaciones sociales.
Espero que les haya gustado...

10 comentarios:
El título es bonito, pero... ahora falta la entrada, que no está. ¿Ha sido abducida? ¿Mi ordenador está loco? Conteste a la primera pregunta.
No ha sido abducida pero su ordenador si está loco.
Coñas a parte, problema solucionado jejejeje
Fantástico! Esperaba con interés este artículo
Muchas gracias maese Bragi
Ya pensaba yo que el no aparecer la entrada se debía a que había vuelto la censura o algo así.
¡Vaya con los romanos! Por lo que veo dejaban todo el trabajo a las mujeres, a los esclavos...Y en plan mecánico para aliviar tensiones. Un poco fríos y distantes.
Saludos.
Pienso que el blog podría llamarse "Rompiendo mitos", jijiji.
Muy interesante saber que Roma en realidad no era tan liberal como se podría pensar, bueno yo soy una de las personas que tenía (o tiene) esta imagen de una Roma totalmente desenfrenada sexualmente.
Para mi gusto eran demasiado pragmáticos ...
Un saludo!
también hay que pensar una cosa, los textos que nutren ese tópico social son los que escriben los poetas, ue son poetas porque no tienen que trabajar en el campo, y son los que tienen más papeletas para convertirse en unos .... libertinos. Posiblemente, y está demostrado, una minoria de la población, aristocrática, viviera desenfrenados encuentros sexuales, pero no era ni mucho menos la realidad social y tampoco el ambiente que se vivía en la ciudad ni de cara al público.
Muchas gracias a todos por los comentarios!
Magnífico artículo que llevaba esperando cierto tiempo. Uno de esos mitos a romper es el de esa Roma libertina y desenfrenada sexualmente, totalmente opuesta a la real, bastante moralista.
Un saludo y enhorabuena por el artículo
me cachis... y yo que en mi próxima vida quería reencarnarme en romano clásico... ya para que...
jejeje... fuera de bromas la verdad es que estamos muy influenciados por el cine y el boca a boca y luego la realidad muchas veces nos lleva a que las cosas no son como nos las pintan..
Muy interesante la entrada, pero falta situar la información. Hablamos de Roma como un todo, cuando Roma es un camino de tiempo larguísimo, que va desde los reyes y tiranos, casi neolíticos, hasta la caída del Imperio, pasando por la República. Por ejemplo, en esa época, la republicana, las costumbres eran bastante estrictas, pero de ellas se escapaban los de siempre, los poderosos, como César, los ricos y los artistas. Catulo tiene que decir, para defenderse de acusaciones de libertinaje, que es obsceno en su poesía -no en toda, claro- pero casto en su vida, lo cual es muy significativo. Los soldados de César le decían públicamente en su triunfo que era homosexual, lo cual no hubieran dicho si no pensaran que era algo reprobable, Ovidio fue desterrado, esto ya en tiempos de Augusto, por malas costumbres. En fin, lo que tú dices, que mucho ruido y pocas nueces. Creo, y es mi parecer, que se jaleó demasiado la corrupción del Imperio, sobre todo en su fase final, con intereses muy concretos, para hacer del Cristianismo más fanático de los primeros tiempos una tabla de salvación moral.
Y ahora, saludo, que es la primera vez que entro a este blog tan interesante.
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